Tras la actualización más reciente de cifras fiscales por parte del Ministerio de Hacienda, el Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA) presentó un nuevo análisis de la situación fiscal del país.
Una de las previsiones es que la deuda del Gobierno Central cerrará 2024 alcanzando un 62% (+/- 0,5%) del Producto Interno Bruto (PIB) y se mantendrá así en 2025. La proyección coincide con la del Ministerio de Hacienda.
Considerando lo anterior, el OES apuntó que la aplicación de las restricciones sobre los ajustes salariales y la inversión pública seguirán vigentes.
Asimismo, señaló que urge una revisión de la eficacia y aplicación de la Regla Fiscal, aún y cuando se deje atrás la parte más restrictiva de la misma, a fin de solventar problemas de la legislación que crea ese mecanismo de control del gasto.
“Además de evitar que se exacerben otros problemas que incluso hoy se están presentando, como la extensión indefinida del congelamiento salarial en la remuneración de los funcionarios públicos”, apuntó el informe.
El OES también fue claro en señalar que la situación de la deuda depende de aspectos como que se mantenga el crecimiento proyectado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), que no haya variaciones importantes en el tipo de cambio y que no haya un cambio brusco de tendencia en la inflación.
Se debe reducir el costo del financiamiento
Por otro lado, el Observatorio recalcó la necesidad de impulsar una política pública que reduzca el costo del financiamiento de la deuda.
Ello con el objetivo de reducir el pago de intereses, el cual proyecta que alcance el 4,9% a final del presente año.
Añadió que, de lograrse una reducción, los recursos podrían ser utilizados en la atención de necesidades apremiantes para la población.
No se debe debilitar el sistema tributario
El OES volvió a reiterar que la posibilidad de realizar un ajuste fiscal por el lado del gasto se acabó, ya que, muchos rubros urgen de una mayor asignación de recursos.
En esa línea, hizo un “respetuoso llamado a evitar un debilitamiento adicional del sistema tributario” con reducciones de impuestos o incorporaciones de nuevas exoneraciones.
Pusieron como ejemplo lo que sucedió el año anterior con el impuesto a la propiedad de los vehículos, la pérdida de potestades de la administración tributaria en la última reforma del impuesto sobre la renta o las reformas recientes al IVA.
“Recuperar los espacios de gasto perdidos requerirá de más ingresos tributarios y la discusión sobre cómo hacer eso deberá empezar pronto”, apuntó el análisis.


