Los Airbnb funcionan como una alternativa a los hoteles para los viajeros, algo que, en principio, no ve mal el presidente de la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH), Daniel Campos. El problema es que no compiten en las mismas condiciones.
En esa línea, Campos manifestó que, por ejemplo, los hoteles pagan tarifas de electricidad que no son residenciales, impuestos al Instituto Costarricense de Turismo (ICT), pólizas de riesgos de trabajo, entre otras cosas.
“Tenemos que cumplir una serie de obligaciones. Un montón de cosas que yo no estoy tan seguro que todo eso esté sucediendo a nivel de establecimientos de tipo hospedaje no tradicional”, expresó Campos.
El presidente de la CCH indicó que este tipo de hospedaje es un servicio diferente que está a disposición de quienes durante una estadía larga no tienen problema en realizar las actividades del día a día como tenderse la cama o lavarse la ropa, algo que, reiteró, no ve mal.
No obstante, reconoció que probablemente afectan al sector hotelero, por lo que ellos deben hacer una mejor labor a la hora de vender su producto para atraer clientes o competir contra ese mercado.
Por ello, considera que “el tema más importante” es nivelar la cancha y que todos puedan operar bajos las mismas condiciones.
Época lluviosa es parte de la naturaleza del negocio
Por otro lado, sobre el hecho de buscar alternativas para incrementar el flujo de turistas en la época lluviosa, Campos señaló que esta afecta a ciertos sectores o zonas y no a nivel general, ya que, existen diferentes tipos de viajeros.
En ese sentido, señaló que, por ejemplo, en un lugar como San Carlos las personas no dejan de ir a lugares como aguas termales por el hecho de que esté lloviendo.
Sin embargo, en otros zonas como Guanacaste evidentemente habría una merma en la afluencia de turistas si se presentara un temporal. “Esa es la naturaleza del negocio”, acotó.
Para el empresario, los hoteles deben aprender a crear experiencias alrededor de este clima, algo que, aseguró ya hacen, como desarrollar actividades a lo interno o planificar actividades para cuando haya mejor clima.
Por otra parte, apuntó que existe una tendencia a enfocarse solo en el viajero que viene a hacer turismo de placer, cuando hay muchos otros como el viajero de negocios que llueva o no llueva va a venir.
Volvió a reiterar que, evidentemente existe el tema de temporada alta y temporada baja, pero pasa más por una cuestión del ciclo productivo.
Explicó que en meses como julio y agosto se ve buen tráfico porque hay muchas personas que están de vacaciones.
Pero luego en marzo, cuando se supone es temporada alta por la época seca, también se registra mucho flujo de viajero de negocios.
