Costa Rica enfrenta un tipo de cambio no visto en dos décadas, luego de que el dólar cayera a ₡491,54, un nivel similar al registrado en 2005. De acuerdo con el Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (OES-UNA) esta abrupta apreciación del colón genera efectos desiguales entre hogares, empresas y el Estado, al tiempo que puede comprometer la competitividad en caso de prolongarse.
Según el informe, la caída responde a un aumento estacional en la oferta de dólares debido a pagos de aguinaldos y obligaciones de fin de año por parte de empresas que requieren colones, sumado a un comportamiento de mercado que empujó el tipo de cambio a mínimos históricos dentro del sistema Monex. Solo entre el 21 de noviembre y el 4 de diciembre, el Banco Central compró $329,9 millones para moderar la caída.
Eso sí, en los últimos días hubo una tendencia al alza, pese a que la cotización se mantiene alrededor de los 500,00 colones.
Un dólar más barato: alivio inmediato para hogares, presión para sectores productivos
El fortalecimiento del colón generó una lista clara de ganadores. Entre ellos destacan los consumidores, que podrían enfrentar precios más bajos en productos importados como combustibles, electrodomésticos, tecnología o vehículos; y las personas con deudas en dólares y salarios en colones, cuyas cuotas disminuyen significativamente.
El OES-UNA ejemplifica este efecto: un crédito de $1.000 mensuales equivalía a ₡601.990 en enero de 2023; hoy, con el dólar llegando a ₡491,54, esa misma cuota cuesta ₡491.540, un ahorro mensual de ₡110.450.
También ganan las empresas con deudas en dólares, que destinan menos recursos a cubrir pasivos; y el Estado, que reduce temporalmente el costo de su deuda en moneda extranjera.
No obstante, los perdedores son igual de relevantes. Los exportadores reciben menos colones por cada dólar generado, encarecen su oferta internacional y pierden competitividad.
El turismo, uno de los motores económicos del país, enfrenta un panorama complejo: Costa Rica se vuelve relativamente más cara para los visitantes que pagan en dólares.
Además, las empresas nacionales compiten ahora con productos importados más baratos, lo que presiona márgenes y amenaza empleos. Quienes reciben salarios o remesas en dólares también ven reducido su poder adquisitivo.
Riesgos futuros: competitividad en duda y advertencias de “enfermedad holandesa”
El informe advierte que si la apreciación del colón se mantiene en el mediano plazo, podría profundizarse una pérdida estructural de competitividad y afectar el empleo. Este escenario se conoce como “enfermedad holandesa”, cuando una moneda fuerte debilita la producción nacional al encarecerla frente a bienes importados.
A esto se suma otro riesgo: los precios bajan lento cuando cae el dólar, pero suben rápidamente cuando repunta, fenómeno que podría golpear a hogares y empresas si ocurre un ajuste brusco.
Sobre el endeudamiento en dólares, la UNA recomienda precaución: una persona que hoy asume una deuda con una cuota de ₡491.540 vería su pago subir a ₡540.694 si el tipo de cambio repunta un 10%.
Para la UNA, la caída responde a factores temporales, pero sus impactos son tangibles. El Observatorio solicita al Banco Central exigir mayor detalle sobre el origen de las divisas en el mercado cambiario, con el fin de identificar claramente qué está alimentando el exceso de oferta desde 2023 y tomar decisiones informadas.
Costa Rica entra al cierre del 2025 con un colón fuerte, un dólar debilitado y un país dividido entre quienes celebran el alivio financiero y quienes ven amenazada su competitividad.