La política costarricense vive un proceso donde los discursos ya no se libran en plazas públicas, sino desde las pantallas de una computadora o celular, según el más reciente informe del Observatorio de Comunicación Digital de la Universidad Latina de Costa Rica, en conjunto con Kantar IBOPE Media.
En el se revela que el 59% de los comentarios en redes sociales sobre los principales candidatos presidenciales tienen tono negativo, evidenciando una ola de polarización, burla y violencia digital.
Entre el 1.º de septiembre y el 19 de octubre de 2025, el estudio detectó 529.004 menciones públicas en redes, sitios de noticias, blogs y plataformas abiertas sobre las figuras más visibles del proceso electoral: Claudia Dobles, Álvaro Ramos, Fabricio Alvarado, Ariel Robles, Laura Fernández y Juan Carlos Hidalgo.
Según el coordinador del Observatorio, Jairo Vargas, “Costa Rica vive una digitalización completa de la política, en que las redes son hoy el nuevo espacio de confrontación ideológica, pero también de desinformación y manipulación emocional”.
De acuerdo con el estudio, solo un 14% de las menciones son positivas y un 27% se mantiene neutral. El resto son mensajes adversos, burlas, ironías o ataques directos, la mayoría provenientes de Facebook (58%), TikTok (12%) y X (antes Twitter, 11%).
Los eventos más virales del periodo fueron las acusaciones de abuso sexual contra el candidato Fabricio Alvarado y el hallazgo de un micrófono en la oficina de campaña de Laura Fernández, ambos convertidos en verdaderas tormentas digitales que generaron memes, parodias y teorías conspirativas.
“Estos picos de conversación confirman que el humor y la indignación son los motores de la política digital”, señala Vargas. “Ya no se discuten ideas, sino emociones”, dice.
Dicho estudio refleja que aunque el presidente de la República, Rodrigo Chaves, no es candidato, su figura domina buena parte del debate digital. Es mencionado tanto por los seguidores del oficialismo como por sus críticos, convirtiéndose en el eje de discusión del país.
Chaves actúa como catalizador emocional de la conversación política, donde cualquier candidato o candidata es comparado con su figura.
La conclusión del estudio es que el país entra a una contienda donde la política ya no se define en mítines, sino en hilos virales, transmisiones en vivo y videos de TikTok.