Encuesta del CIEP-UCR

Más de la mitad de los electores están indecisos

Laura Fernández encabeza la intención de voto. Álvaro Ramos le sigue seis puntos abajo.
photo_camera Laura Fernández encabeza la intención de voto. Álvaro Ramos le sigue seis puntos abajo.

Un 57 por ciento de los electores se mantienen indecisos sobre a cuál aspirante presidencial darle el voto en las elecciones del primero de febrero de 2026. Al menos así lo refleja el más reciente estudio del Centro de Investigación de Estudios Políticos (CIEP-UCR), dado a conocer este martes.

“Este porcentaje de personas indecisas es 4 puntos porcentuales más alto que el reportado cuatro años antes (54%), en agosto del 2021”, señala el informe. Recuerda, también, que es una tendencia que se presentó ya en las últimas tres elecciones.

Ahora bien, los datos reflejan que, por ahora, el nivel de abstencionismo podría reducirse respecto del proceso de 2022. Un 17,9 por ciento de los encuestados dijo estar seguro de que no irá a votar, mientras que solo un 0,4 por ciento dijo que definitivamente no irá a votar y un 3,2 por ciento está considerando no acudir a las urnas.

En cuanto a los aspirantes presidenciales, Laura Fernández encabeza la intención de voto, pero solamente con un 12 por ciento, mientras le sigue Álvaro Ramos, con un 6 por ciento.

Lo curioso es que el presidente de la República, Rodrigo Chaves, aparece con un 7 por ciento de intención de voto, pese a que ni es candidato ni lo puede ser. El CIEP no explicó si planteó los nombres a los encuestados o era una pregunta de respuesta libre.

Luego viene Ariel Robles, quien de momento registra un apoyo del 5 por ciento.}

Las observaciones del CIEP al respecto son las siguientes:

  • La candidata oficialista, Laura Fernández, parte con más apoyo que los demás, pero el respaldo que recibe sigue siendo bajo.
  • No hay una candidatura favorita a estas alturas.
  • Dado que todos los apoyos son bajos, otra interrogante clave es: ¿se trata de un piso desde el cual parten o es más bien un techo? La evolución de la campaña irá despejando esta duda clave.
  • Un 7% de las personas entrevistadas reporta que votará por el mandatario Chaves, a pesar de que él no puede competir por prohibición constitucional. Aunque suene paradójico, en un contexto de apoyo personalista este resultado es muy lógico. A fin de cuentas, ésta no pareciera ser una campaña usual.
  • Ahora bien, ¿por qué no se le suma el porcentaje de quienes mencionaron a Rodrigo Chaves a la candidata oficialista? La respuesta es sencilla: se trata de dos cosas diferentes. El respaldo al mandatario es a él directamente. Las personas entrevistadas podrían haber mencionado a Laura Fernández, candidata oficialista, pero lo cierto es que no lo hicieron.
  • El partido oficialista tiene dificultades para traducir el apoyo personalista del mandatario y sumarlo a su campaña.
  • El hecho de que se mencione al mandatario Chaves a pesar de su impedimento es un buen indicio de que el apoyo personalista tiene consecuencias electorales. La transferencia de este apoyo no es mecánica.
  • ¿Se debe a una confusión de las personas votantes?, ¿se trata de desconocimiento? o, ¿se trata de que quienes apoyan al presidente Chaves desconfían de respaldar a la candidatura oficialista? Por ahora, solo tenemos preguntas, conforme avance la campaña podremos responder a estas y otras interrogantes.
  • En este escenario, cualquier resultado electoral es posible. Ganar un poco más de apoyo que los demás, por poquito que sea, puede volver competitiva una candidatura que no partía como favorita. Valga recordar que ningún aspirante que encabezó las preferencias del electorado a estas alturas en 2014, 2018 y 2022 ganó las elecciones.
  • La campaña 2026 será volátil, con altos grados de incertidumbre, llena de vértigo y poco predecible.