Un proyecto de ley que penaliza el cobro de intereses abusivos así como las amenazas, la extorsión y las agresiones a los deudores como instrumentos de cobro, recibió el primer debate en la Asamblea Legislativa.
La iniciativa que forma parte de los proyectos impulsados en conjunto por el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, para darle a las autoridades instrumentos para enfrentar la ola de violencia y criminalidad que afecta al país, recibió el respaldo unánime de los diputados presentes.
Con la nueva normativa, que podría votarse en breve en segundo y definitivo debate, se introducen penas de entre 4 y 8 años de prisión para quienes incurran en los nuevos tipos de delitos que se tipifican allí.
La pena podría ser de 5 a 10 años de cárcel cuando la amenaza o intimidación se dirija a una persona menor de edad, adulta mayor o en condición de vulnerabilidad.
En el caso de las amenazas, la ley las castiga ya sea que se dirijan a la persona deudora o a sus familiares. De acuerdo con las autoridades, los delincuentes que colocan los denominados préstamos gota a gota suelen recurrir a las amenazas a personas cercanas a quien contrató el préstamo, como una forma de presión para cobrar los altos intereses que aplican a esas operaciones.
También han advertido que, frecuentemente, los dineros que se mueven en este tipo de préstamos están vinculados con el crimen organizado y, dentro de ello, con el narcotráfico.
La legisladora de la bancada de Nueva República, Gloria Navas recordó que este fenómeno es de larga data, pero tomó fuerza en Latinoamérica, especialmente entre los países productores de droga, donde se buscaba una forma de integrar el dinero proveniente de ese negocio ilícito en la economía formal.
El diputado Gilbert Jiménez, del Partido Liberación Nacional, justificó que se tiene que ser más riguroso con estos temas. "Necesitamos mayores controles para frenar el crimen organizado".
Agregó que estos actos son ilícitos cometidos por quienes que se aprovechan de la calamidad que sufren las personas. “Muchos recurren a estos préstamos y son amenazados, sufren y tienen que esconderse”, apuntó.