En el arranque de la Asamblea Nacional del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), este domingo, mientras parecía que todo transcurriría con tranquilidad, se generó un momento convulso cuando algunos asambleístas pidieron la dimisión del presidente de la agrupación, Juan Carlos Hidalgo.
Todo, como los primeros resultados de la luchas internas que asoman de cara a la escogencia de quien encabezará la fórmula presidencial del PUSC para las elecciones del primer domingo de febrero del 2026. Ello, en tanto los que levantaron la voz tienen afinidad con el diputado Leslie Bojorjes, quien abiertamente está trabajando en procura de obtener la candidatura presidencial.
Quien encendería la mecha fue el alcalde de Guatuso, Carlos Sequeira. Cuestionó que, siendo ese uno de los cantones más pobres del país, Hidalgo anduviese ofreciendo viajes y opciones para impulsar sus aspiraciones políticas, según dijo.
Al igual que Sequeira, el legislador Carlos Andrés Robles, como asambleísta por Puntarenas, le hizo un llamado a Hidalgo para dejar su cargo si tiene algún tipo de aspiración por buscar la candidatura presidencial.
Robles indico que el trabajo hecho en las ultimas elecciones municipales, en el marco de la situación que vive el país, pone a la Unidad en una posición en la cual realmente podría aspirar a llegar al Gobierno en el 2026.
Le recordó a Hidalgo que él lo apoyó oportunamente para que ocupara el cargo que hoy ostenta. Pero estima que no debe utilizar su posición para tomar ventaja. Lo llamó a transparentar el proceso.
Entretanto, el tesorero del PUSC, David Rodríguez aseguró que le tienen ventado a lo interno del Directorio que pueda dar declaraciones a los medios de comunicación.
Rodríguez le recordó que, además de ser el tesorero, es apoderado generalísimo de la agrupación, por lo que debería tener la opción de poder conversar con la prensa.
La legisladora Melina Ajoy pidió que no la escucharan a ella como diputada sino como asambleísta. Pidió mayor mesura en torno a Hidalgo, de manera que no pierdan el norte, que, según señaló, es ganar las elecciones del 2026.
Pese a esas disputas, los asambleístas lograron arrancar con la renovación de varios puestos vacantes en órganos internos como el Tribunal de Ética.
Además, se pretendía resolver sobre un nuevo reglamento electoral para el proceso interno. Algunos asambleístas plantearon que no se debería derogar totalmente en reglamento vigente, ante la posibilidad de que se dieran problemas de quórum antes de resolver sobre las nuevas normas.