Mala preparación y apagón educativo por la pandemia golpean la educación
El sistema educativo costarricense vive horas bajas como resultado del apagón educativo que se dio durante la pandemia por el COVID-19. Por ello, en las facultades de Educación se han comenzado a notar deficiencias entre los aspirantes a la carrera.
La decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR), Gabriela Valverde señaló que entre las mayores falencias que presentan los nuevos estudiantes están comprensión de lectura y realización de operaciones matemáticas básicas (suma, resta, multiplicación y división).
Agregó que entre los estudiantes que ingresaron a la carrera en la era post-pandemia se han visualizado habilidades bastante limitadas en las dimensiones de comprensión y en escritura.
En el caso de la dimensión de matemática, se ha visto afectada también la comunicación, por todas las interrupciones que tuvieron en el proceso de formación previo a la universidad.
Para la coordinadora de Educación de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Karen Palma, uno de los problemas que se sumó es la falta de recursos económicos entre estudiantes de primaria y secundaria, lo cual al final afecta la calidad de la formación, con el consiguiente abandono del sistema educativo.
Palma señaló que a raíz de las falencias que muestran muchos de los estudiantes de nuevo ingreso a la carrera están trabajando en fortalecer los aspectos que, lamentablemente, desde secundaria no vienen fuertes, como la comprensión, la expresión oral, y otra serie de habilidades profesionales que se refuerzan en el plan de estudios.
Valverde, entretanto, sostuvo que los problemas derivados del apagón educativo tanto en el ámbito del conocimiento como de las habilidades actitudinales que son son fundamentales, los tratan de reconstruir y fortalecer.
"Ha sido complejo, pero no es imposible", dijo la funcionaria de la UCR. Agregó que el acompañamiento con la población estudiantil será importante para ver sus necesidades y modificar los currículos y los cursos.
De acuerdo con Valverde han tenido que ir haciendo adaptaciones para cumplir con todo lo que un curso universitario a veces demanda.
Ella apunta que antes de la pandemia las poblaciones estudiantiles llegaban con otras bases de conocimiento, con otras fortalezas, por lo menos en la parte de secundaria. "Soy profe de matemáticas y ahora en esta decanatura, me encontré estudiantes que no saben ni multiplicar".
Curiosamente, según el Estado de la Educación 2023, la escritura es una competencia crucial para el desenvolvimiento de las personas en la sociedad actual, tanto en el ámbito educativo, como en el personal, laboral y ciudadano. Pero escribir y leer no son habilidades que se adquieren espontáneamente, sino que deben enseñarse de manera intencional y sistemática.
Además, el estudio señaló que, en promedio, el 63% de los docentes consultados en 2022 considera que sus estudiantes tienen una competencia en escritura por debajo de su nivel educativo y edad.
Los educadores perciben que las principales deficiencias se encuentran en la capacidad para escribir textos con signos de puntuación externa (72%) y para escribir un texto con inicio, desarrollo y cierre (71%).
Los datos evidencian bajos niveles de dominio en cuanto a la codificación, lo cual implica que presentan serias dificultades para la escritura convencional de las palabras.
Ello influye notablemente en el bajo desempeño para producir textos con puntuación y tipología textual adecuadas.
Según el Estado de la Educación, los docentes manifiestan que sus estudiantes exhiben una competencia en escritura inferior a la esperada para la población de cuarto año. La escritura, al igual que la lectura, no resulta una habilidad natural, por lo que requiere de una mediación didáctica específica.
Durante una entrevista en www.Despertar.cr el exdiplomático José Joaquín Chaverrí señaló que la tecnología es necesaria para el desarrollo de los estudiantes, pero también es bueno apartarse un momento de los aparatos electrónicos y regresar a los libros para seguir desarrollando la lectura.
Llamó a que los padres se sientan junto a los hijos al menos 10 minutos por día para leer cualquier tipo de literatura.
Chaverri ve esencial que los padres conversen sin tecnología, para conocer cuáles son los intereses educativos de los jóvenes, por lo menos una vez a la semana.
Para José Joaquín Chaverri, vivir en una sociedad en la que se quiere una respuesta rápida a los problemas ha hecho que se pierda la lectura, porque ya no se va a las bibliotecas o lo libros, sino al internet, el cual en muchas ocasiones no tiene fuentes confiables o verificables.
Trajo a colación las acciones adoptadas en países como Suecia, Francia y unas partes del Reino Unido, donde no se permite el uso de los teléfonos en las clases, ya que la educación no debe ser con el celular sino más bien con el docente, la lectura y los libros.