Uno de los problemas detectados en los últimos años por las facultades de Educación de las universidades públicas es que muchos de las personas que llegan a estudiar no tienen la vocación que un futuro docente necesita.
Cinco años después de que la pandemia por el Coviod-19 generara efectos nocivos en el sistema educativo público, lo que dio pie al apagón educativo, el problema se ha profundizado sin que a la fecha el país haya logrado concretar esfuerzos por revertirlo.
De acuerdo con autoridades universitarias, muchas personas que llegan a la carrera no han considerado si están preparados para una vida profesional educando, y se quedan tan solo con el pensamiento de que les gustan los niños y los jóvenes. Pero, eso está muy distante de la vida del profesorado.
Representantes de las universidades públicas reconocen que un docente sin buena formación académica y sin bases sólidas para impartir clases representaría un riesgo para los estudiantes a su cargo.
Tanto en la Universidad de Costa Rica (UCR), como en la Universidad Estatal a Distancia (UNED) son claros en que la calidad de un profesor depende de la formación que haya recibido. pero, al mismo tiempo, señalan que quien pretenda incursionar en este campo debe tener vocación docente.
Sin embargo, ninguno de los dos centros de enseñanza tiene una prueba de idoneidad. Solo se limitan a darle a los estudiantes un acercamiento a lo que será su futuro desempeño profesional, considerando ese paso como un primer filtro universitario.
Sin pruebas de idoneidad
De acuerdo con el Programa Estado de la Educación (PEE) 2023, se está retrasando la implementación de pruebas de idoneidad.
Añade que distintas organizaciones internacionales han señalado la importancia de mejorar los procesos de selección docente para mejorar la calidad educativa.
En un informe la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), se establecen requisitos claros de ingreso para quienes aspiren a la enseñanza, a fin de ayudar a legitimar la profesión y atraer a gente de mayor calidad (Unesco, 2019; Unesco-IICB, 2016).
En lugar de limitarse a establecer unos requisitos con unos criterios rigurosos, los procesos de selección también deberían buscar activamente aspirantes con motivación y compromiso para garantizar el éxito a largo plazo, advierte la entidad de Naciones Unidas.
Otro de los puntos deriva de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el documento denominado Políticas Nacionales para Educación en Costa Rica, sobre los desafíos más importantes de la educación básica en el país. Allí se señala la importancia de consolidar una formación docente de alta calidad dadas las bajas coberturas de acreditación en las carreras de educación.
Esto último dificulta la posibilidad de garantizar que los programas preparen adecuadamente a los docentes para los enfoques basados en competencias de los programas de estudio del MEP.
Asimismo, el Informe señala que es necesario establecer la acreditación obligatoria para todo programa inicial de formación docente en universidades públicas y privadas.
Para la OCDE este paso debe garantizar que los nuevos docentes estén bien preparados, y se complementa con la introducción de un examen nacional de reclutamiento que permita contratar personal con base en criterios claros de aptitud para la enseñanza.
El Octavo Informe Estado de la Educación señaló la necesidad de aplicar el artículo 55 de la Ley del Estatuto del Servicio Civil con el objeto de asegurar que los futuros educadores acrediten sus conocimientos, destrezas e idoneidad profesional mediante la aplicación de un examen de idoneidad como requisito para el ingreso a la carrera docente.
Se requieren parámetros claros
Karen Palma, coordinadora de la carrera de Educación General Básica I y II Ciclos en la UNED, sostiene que se deben tener parámetros claros para estudiar carreras en esta área, pues no cualquier persona puede desempeñarse en ellas.
Explicó que se requiere de una serie de habilidades y dijo que, como país, deberíamos estar cuestionándonos sobre las calidades de las personas que van a llegar a las aulas a trabajar.
Para la decana de la Facultad de Educación de la UCR, Gabriela Valverde, se habla de vocación, pero es una decisión sobre la cual no hay un control previo al ingreso a la universidad.
Valverde considera un factor clave en este problema que nuestro sistema educativo en general carece de un proceso sistemático desde las primeras edades para ir aplicando habilidades para la elección vocacional pertinente o consistente con lo que se quiera hacer.
Sumado a ello recordó que los jóvenes deben tomar su decisión a los 17 años, en un momento de la vida bastante convulso, cuando están finalizando la adolescencia o esa adultez joven, y no tienen muy claro qué quieren ser.
Comento que muchos de esos jóvenes acceden o eligen las carreras de educación basados en mitos, porque creen que son carreras fáciles.
A partir de la experiencia derivada de estudios sobre la cultura educativa en otras latitudes, Palma considera que se deben hacer cambios como los han tenido Finlandia, Polonia, Corea del Sur, Singapur o incluso Chile, donde quienes estudian educación no son cualquiera.
Adujo que en esos países tienen la tendencia de que los mejores estudiantes que salen de secundaria sean los primeros candidatos para estudiar pedagogía.
“Incluso en países como Corea del Sur, la profesión de docente tiene tanto estatus a nivel social, que es un honor que las personas puedan entrar a estudiar para ser docentes o para profesores de colegio” agregó Palma.
En esa misma línea Valverde expresó que desde su facultad, en los últimos años se han dado modificaciones al plan de estudios -algunos muy concretos- para hacerles ver a los estudiantes de qué va la profesión.
Valverde explicó que se les lleva a contextos educativos, acercándolos a la práctica profesional, pero desde un punto de vista muy panorámico.
“¿De qué trata esto? Algunos podrán decir ahí, mejor busco cómo movilizarme a otra carrera; algunos dirán, me encanta y me quedo." Comento.
Valverde recomendó a los nuevos estudiantes estar seguros sobre la elección de carrera, no solamente en educación sino en todas, porque ahora no es tan sencillo cambiar de carrera.
“Ya la universidad ha implementado mecanismos para que esto no sea tan, digamos, tan sencillo y que estas carreras no se visualicen como carreras trampolines”, apuntó.
