El gran cuello de botella de Costa Rica hoy es político, alerta especialista
En un contexto de incertidumbre política y económica, el analista político Mario Quirós, trazó un panorama de los principales desafíos que enfrentan Costa Rica y el mundo, durante una presentación en el foro “Trazando el Futuro”, organizado por la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA).
“El mundo político está de mal humor”, resumió, para describir la sensación de fatiga democrática y desorden que atraviesa tanto a las potencias globales como a los países pequeños.
A su juicio, Costa Rica vive un cambio de ciclo que se inició hace más de dos décadas y que hoy exige una mirada de largo plazo, particularmente de quienes ocuparán posiciones de liderazgo en la próxima Asamblea Legislativa.
Quirós identificó seis tendencias globales que determinarán el rumbo del país en los próximos años en el ámbito de la geopolítica y la quinta revolución industrial.
Entre ellas, destacó la reconfiguración del liderazgo mundial, con un estilo de relaciones internacionales “cada vez más transaccional”, donde las agendas domésticas ganan terreno frente a la cooperación multilateral.
En ese entorno, dijo, Costa Rica debe encontrar “nichos de oportunidad” aprovechando su estabilidad política y su marca país, aunque advirtió que “la sostenibilidad y la educación son deudas crecientes”.
Sobre la relocalización productiva (nearshoring), señaló que Costa Rica debe fortalecer su capital humano, infraestructura y costos energéticos para seguir siendo atractiva. “En toda conversación con inversionistas, el costo y la calidad de la energía están en el top tres de preocupaciones”, afirmó.
Además, subrayó el avance de la quinta revolución industrial, centrada en la automatización y la inteligencia artificial, y recordó que “esta transformación va a ocurrir, queramos o no; el costo de no montarse es enorme”.
El analista insistió en que el cambio climático debe asumirse como una prioridad nacional, no solo ambiental. “Costa Rica se vende como país sostenible, pero nuestro nivel de consumo de recursos está en el promedio mundial. Eso afecta nuestra marca país”, señaló.
En materia de seguridad, Quirós fue tajante: “No tenemos un problema de seguridad, tenemos un problema de narcotráfico”. Explicó que el crimen organizado debe entenderse como una “empresa transnacional criminal” que exige respuestas coordinadas entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial, además de cooperación internacional.
Crisis del bipartidismo y parálisis institucional
El expositor también se refirió a la ruptura del modelo bipartidista que marcó la política costarricense del siglo XX. Desde el 2002, afirmó, los partidos tradicionales han perdido más del 60% de su caudal electoral, sin que el país haya logrado modernizar su sistema político.
“El bipartidismo estructuraba al Estado. Hoy tenemos 20 partidos, muchos de los cuales no buscan gobernar, sino asegurar deuda política. Tenemos un sistema presidencialista en el papel, pero parlamentarista en la práctica”, advirtió.
A su juicio, el principal cuello de botella del país no es económico ni técnico, sino político. “La democracia costarricense no puede darse el lujo de no dar resultados. La insatisfacción con la democracia va en aumento, y eso es peligroso”, alertó.
Quirós cerró su intervención con un llamado a los nuevos liderazgos a pensar más allá de los ciclos electorales. “Necesitamos una Asamblea Legislativa con pensamiento intergeneracional, que legisle para 2030 o 2040, no solo para los próximos cuatro años”, dijo.
Propuso fortalecer la coordinación institucional, mejorar la eficiencia estatal y reconectar la acción política con la vida cotidiana de las personas. Con tono irónico, criticó la proliferación de proyectos simbólicos: “Podríamos aprobar todos los ‘Días Nacionales’ de una vez al año y dedicarnos a discutir lo que realmente importa”, dijo.
Su ponencia fue clara: Costa Rica enfrenta una crisis de representación y de rumbo político. Para superarla, deberá replantear su modelo de desarrollo, invertir en educación, energía e infraestructura, y sobre todo, reconstruir la confianza en sus instituciones.
“Tenemos grandes retos económicos, legales y de seguridad, pero el gran reto que tenemos hoy, el verdadero cuello de botella, es político”, concluyó.