Álvaro Ramos concentra el mayor nivel de rechazo del electorado

Álvaro Ramos, candidato del PLN, es quien genera más rechazo entre los aspirantes presidenciales.

El candidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramos, es quien acumula el mayor nivel de rechazo entre quienes postulan sus nombres para las Elecciones Nacionales del primero de febrero de 2026.

El dato salta a la vista en la más reciente Encuesta de Opinión Pública de la Escuela de Ciencias Políticas y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), dado a conocer este miércoles por la mañana.

Ramos tiene un nivel de rechazo del 30,9 por ciento, mientras todos los otros candidatos presidenciales se ubican por debajo del 10 por ciento en esa categoría.

Destaca, también, que un 29,6 por ciento del electorado no expresó animadversión por alguno de los aspirantes presidenciales.

Ana Virginia Calzada, del CDS, es la única candidata que no tiene opiniones negativas. Y le siguen Natalia Díaz, de Unidos Podemos, y Luis Amador, del Partido Integración Nacional (PIN), con un 0,1 por ciento de opiniones negativas.

“La pregunta de respuesta abierta “De todas las opciones posibles, ¿por cuál candidato/a o partido político usted NUNCA votaría para presidente/a?”, permite identificar los límites del apoyo electoral y la distribución del rechazo dentro del electorado. Este indicador muestra no solo las preferencias positivas, sino también las exclusiones explícitas que estructuran el comportamiento político”, explicó el CIEP en el informe.

Y agregó: “Entre las candidaturas específicas, Ariel Robles (FA) registra un 8.4% de rechazo y Claudia Dobles (CAC) un 6.9%, ubicándose como las opciones con mayor resistencia después del PLN. En porcentajes más bajos se encuentran Fabricio Alvarado (NR) con 2.7%, así como Juan Carlos Hidalgo (PUSC)”.

Ahora bien, entre los electores indecisos, también se marca una tendencia desfavorable para Ramos.

“El mismo análisis sobre la distribución del rechazo, pero restringido al subconjunto de personas que manifestaron estar indecisas muestra que el 45.4% no sabe a cuál candidatura nunca votaría. Este resultado muestra que, además de no contar con una preferencia definida, este grupo tampoco ha estructurado con claridad sus exclusiones o rechazos políticos, lo que sugiere un perfil de indecisión sustantiva y poco polarizado en cuanto a las candidaturas disponibles”, señalan los investigadores.

Más allá de ello, Ramos registra un 25,7 por ciento de rechazo entre los indecisos. Lo que cambia aquí es que la candidata oficialista, Laura Fernández, sube al segundo lugar, con un 9,6 por ciento de rechazo en ese mismo bloque.

Ramos también suma el mayor nivel de rechazo entre quienes están identificados con un partido político en específico.

“Entre las personas que sí cuentan con una preferencia partidaria definida, el rechazo electoral se concentra de manera clara en Álvaro Ramos (PLN), quien registra 40.2% de las menciones. Este nivel de rechazo lo sitúa como la figura más excluida dentro del electorado con preferencia establecida”, acotan los investigadores.

Fernández, con 17,5 por ciento, y Ariel Robles, con 14,3 por ciento, le siguen en nivel de rechazo entre aquellos que ya se apuntaron con un partido político.

“Así esta información indica que entre quienes han definido una preferencia partidaria, el rechazo no se distribuye de manera homogénea, sino que se concentra de forma marcada en tres candidaturas: PLN, PPSO y FA. Esta estructura de rechazo sugiere dinámicas de competencia diferenciadas, en las que ciertos liderazgos generan resistencias significativas dentro del electorado que ya ha tomado posición, mientras que otros exhiben niveles de rechazo mínimos”, en criterio de los responsables del estudio al interpretar los datos.

Cuando se preguntó a los encuestados sobre las razones que sustentan el rechazo, “no me gusta su partido político” fue la mención más repetida, con un 23,8 por ciento; y, “no confío en esa candidatura” ocupa el segundo lugar, con un 23 por ciento.

“Un 17,8 % indica que ‘sus posiciones van en contra de mis valores’, lo que remite a desacuerdos ideológicos o morales más profundos. Además, 15,1 % afirma que ‘me parece un candidato o candidata muy malo o mala’, reflejando evaluaciones negativas sobre capacidades, trayectoria o desempeño. Las razones menos frecuentes son ‘otra razón’ (10,8 %) y ‘no estoy de acuerdo con sus propuestas’ (9,5 %), ambas con un peso comparativamente menor en la estructura general del rechazo”, cierra el informe.