Vacíos de monitoreo han permitido la incursión de droga en Costa Rica
El crimen organizado recibe droga como pago para almacenar y traficar estupefacientes hacia otros destinos
Costa Rica no es un país productor de droga. No obstante, paulatinamente evolucionó su papel en el panorama internacional del crimen organizado y pasó a ser un país de almacenaje de drogas que viene desde el sur y que, debe llegar hasta destinos en Estados Unidos y Europa.
Esta característica adquirida por el país ha llevado a la proliferación de grupos criminales y sus actividades que, incitan el crecimiento en la tasa de homicidios registrado en la última década.
¿Por qué Costa Rica asumió este papel?
El país está ubicado entre los mercados de producción y los lugares de consumo. De acuerdo con Rodrigo Campos, director de la Escuela de Criminología de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), esta posición geoestratégica, así como la vigilancia limitada de las vías marítimas y terrestres, convierte a Costa Rica en un lugar muy fácil para introducir droga.
“No vamos a mover los lugares de producción, no vamos a mover los mercados y tampoco vamos a mover nuestro país. Es el lugar que tenemos en el planeta. Entonces, hay que actuar con respecto a eso. ¿Es importante evitar que la droga contamine contenedores rumbo a Europa? Sí, es importante, pero también es muy importante que la droga ingresa a nuestro país para contaminar esos contenedores"
“Hoy existe tecnología para poder tener una vigilancia marítima mucho más eficaz. Los recursos que se han dedicado a eso, primero se han basado en que hay cooperación del gobierno de Estados Unidos de Norteamérica con el patrullaje conjunto. A partir de ahí es poco lo que se ha invertido en el país, muy, muy poco. Entonces, para decirlo sencillo, es muy fácil introducir droga a Costa Rica. Tenemos un litoral muy sinuoso con muchos espacios que permiten muchas actividades fuera de control con la tecnología aplicada actualmente en esos lugares” explicó Campos.
Para poner en contexto la situación que se enfrenta, Costa Rica tiene el control económico exclusivo de una zona marítima de aproximadamente 589 682 km². En el caso de las fronteras terrestres, Campos consideró que, son muy porosas y que, si bien nos beneficiaron en temas como biodiversidad o comercio local, nos perjudican en cuanto al crimen organizado.
“Para dar un ejemplo, existe la tecnología para vigilar mediante naves, mediante embarcaciones no tripuladas, ¿verdad? También existen tecnologías desarrolladas en términos de radares, de seguimiento remoto, etcétera, para poder vigilar espacios. Y hay países con regiones muchísimo, pero muchísimo más grandes que todo nuestro territorio nacional, que lo tienen perfectamente vigilado todo eso. Entonces, es decir, la tecnología existe. Que no queramos invertir es una decisión política que permite que la droga siga ingresando” aseguró Campos.
Añadió que, este tipo de tecnología fue desarrollada para usos militares. Existe incluso monitoreo con boyas y de diferentes tamaños de inversión. No obstante, considera que, si se atacaran de manera contundente las ganancias del narco y se administrarán bien, el propio narco podría financiar una política nacional en este sentido.
Repercusión en la criminalidad
Roberto Salas, profesor de sociología criminal en el Colegio Universitario de Cartago (CUC) y hasta 2022 gestor de seguridad comunitaria y analista criminal en el Ministerio de Seguridad Pública, identificó que, como parte de esa conversión a bodega de droga, se han fracturado los grupos criminales, que tienen una incidencia directa en el aumento de la tasa de homicidios, a niveles de pandemia.
“Esa lucha interna es la que ha creado lo que ahora nosotros tenemos, como esta explosión de los homicidios, vinculados al crimen organizado, que es lo que más preocupa realmente. Nosotros estuvimos en el margen con los 11, nos manejamos muy bien desde el 2006 hasta el 2011/ 2012, la cosa empezó como a subir un poquito, se mantuvo y fue a partir de 2016 y 2017, que ya esto se convirtió en algo más grave” señaló Salas.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reportó, en 2023, una tasa de homicidios de 17,2 por cada 100 mil habitantes. Además, que el 70 % de estos fueron por ajuste de cuentas entre grupos criminales.
“Al principio, como prácticamente eso estaba manejado tal vez por dos grandes grupos, de almacenamiento y distribución de droga, no había tanto problema. En la actualidad, como hay tantos, entonces hay una lucha, ¿verdad? Que tumbonazos, que robo, que pleitos, que cabecillas que caen y todo esto. En algún momento de 2018/2019 se les paga a los grupos organizados ya no con dinero sino con droga. Entonces los grupos organizados tienen que poner más droga en la calle y ahí empezó a dispararse incluso el consumo y la venta de cocaína en Costa Rica, cosa que no se daba antes” explicó Salas.
Agregó que, con el crecimiento del tráfico de droga interno en el país empezó a darse una lucha más fuerte por las plazas de distribución y, a su vez, personas interesadas en entrar en esa dinámica.
De acuerdo con Campos, entre el 5% y 8% de la droga que se trafica se queda en Costa Rica como pago por el servicio logístico, como bodegaje, asistencia en altamar, e información para llegar a puerto.