El discurso, la defensa y el liderazgo que sostuvo Costa Rica por años en materia de sostenibilidad y protección del medio ambiente muestra indicios de cambios hacia otra vertiente: el desarrollo humano y el crecimiento económico.
La investigadora en materia ambiental y de naturaleza del Estado de la Nación 2024, Karen Chacón comentó que existen evidencias de una “ruptura en la narrativa ambiental” tema que estaba entre las prioridades del país y se le destinaban recursos y esfuerzos.
“Eso lo que hace es debilitar esa apuesta histórica en materia ambiental, pero además arriesga el liderazgo del país a nivel internacional”, afirmó Chacón.
La especialista señaló que el grupo investigador realizó un ejercicio que permitió identificar, por lo menos, 12 ejemplos de cambios en la narrativa ambiental. Entre estos mencionó un abandono del rol internacional, pues Costa Rica dejó de acoger y de firmar algunas iniciativas que, además, fueron impulsadas por el país en el pasado, como la de Boga, y el Acuerdo de Escazú.
“A eso se suma que hay un retorno a un discurso en que concibe al ambiente como un obstáculo para el desarrollo y que más bien hace un llamado a retomar o incentivar prácticas extractivistas como la minería o la explotación y exploración de petróleo”, apuntó Chacón.
Aunado a lo anterior, manifestó que existe una mayor propensión a priorizar el criterio político sobre el criterio técnico, aspecto que fue evidente en casos como el de Gandoca-Manzanillo.
Llamó la atención de que las situaciones se dan en momentos en que se intensifica la reducción de las capacidades en términos de recursos económicos y humanos, de instituciones que son claves para mantener los esfuerzos en la agenda de Conservación.
Ejemplo de lo anterior son la propuesta de reforma institucional al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el incremento en la capacidad de aforo en el Parque Nacional Manuel Antonio.
Según el Estado de la Nación, en el primer caso, la administración del presidente Rodrigo Chaves presentó el proyecto “Ley Fortalecimiento de Competencias del Ministerio de Ambiente y Energía” (expediente 23213), que, entre otros puntos, excluiría la obligación constitucional de justificar, técnicamente, las decisiones jerárquicas y disminuiría el grado de desconcentración de entes como la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
“En el segundo, el SINAC-MINAE autorizó la entrada diaria de 3.000 personas al Parque Nacional Manuel Antonio en el 2023, aunque, según criterios técnicos, la capacidad instalada solamente permitía recibir a 1.120 visitantes”, enumeró.
En mayo del año pasado, un fallo constitucional condenó al Estado por permitir que las visitas diarias al parque superaran en un 267,9% la capacidad de aforo, y ordenó reducirlo a 1.800, según lo establecido en el cálculo técnico del 2022.
“Esto sucede en momentos en que si bien se siguen reportando avances en esa agenda de Conservación también se identifican nuevos retos y que la comprometen”, sostuvo Chacón, quien aseveró que “pese a los logros formales en materia ambiental, persisten y aumentan las amenazas a la conservación de la biodiversidad en Costa Rica”.
Logros y retos
La experta mencionó entre los logros en 2023 los avances en la Estrategia de Biodiversidad 2016-2025 y su plan de acción.
Asimismo, la capacidad que tienen instituciones como la Comisión Nacional de Seguridad Ambiental, de reaccionar ante las amenazas a los recursos naturales y la sostenibilidad de servicios financieros para la protección del ambiente, sobre todo en lo referente a los bosques.
“El país enfrenta algunos nuevos retos en áreas en las que el país se había consolidado, como por ejemplo, la recuperación de cobertura forestal y lo que observamos es que desde el 2001 hasta el 2023, el país tiene frentes que generan deforestación”, señaló Chacón, quien acotó que en el 2023, hubo una pérdida de cobertura arbórea de 9.300 hectáreas, en bosque primario.
Manifestó que lo anterior confluye en momentos en que el país camina a ser menos sostenible pero más carbonizada.
Reconoció que el país ha sido eficiente en el uso de los recursos naturales, que le permitieron darle servicios a la población, mientras impulsaba el desarrollo humano sostenible.
“Sin embargo, estamos viendo hoy que el país está enfrentando riesgos para garantizar esos usos vitales. Por ejemplo, garantizar un suministro de agua que sea suficiente, de calidad y que sea continuo. Los datos nos muestran que viene aumentando, en el territorio nacional general, pero de forma significativa en la Gran Área Metropolitana, la cantidad de recortes del servicio de agua en distintas áreas de esta zona”, concretó.
Explicó que entre el 2015 al 2024, se pasó de 398 reportes de faltante a agua a más de 7.000 quejas en el 2020.
Por otro lado, el aumento en el uso de combustibles fósiles para la producción eléctrica en el 2023 y el 2024 y la compra de una mayor cantidad de hidrocarburos para el sistema de transporte contribuyen a un aumento de las emisiones contaminantes; entre estos, de dióxido de carbono.