Narcotraficantes inician reclutamiento de niños en los barrios más vulnerables

Los especialistas señalan que el crimen organizado ofrece buenas condiciones económicas, pero, sin esperanza de vida. Foto: archivo
Especialistas alertan que desde los 11 o 12 años los menores comienzan a ver a los policías como enemigos

Si los grupos criminales que se dedican al narcotráfico tuvieran un departamento de recursos humanos, reclutarían con una oferta laboral que, en el papel, parecería muy destacada en cuanto a los beneficios y facilidades para acceder al trabajo frente a las actividades lícitas. No obstante, los riesgos para la vida quedan implícitos.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), reportó en 2023, que la “vida útil” de una persona que inicia como sicario es de aproximadamente un año. Si bien, esto no corresponde a todos los puestos dentro de una organización criminal, es un ejemplo de los riesgos que se asumen.

El criminólogo, Rodrigo Campos, quien dejó el puesto de director de la Escuela de Criminología de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) para asumir la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades en la misma institución, detalló lo que puede ser esta oferta laboral y cuál es el público objetivo.

“El crimen organizado ofrece condiciones de contratación muy favorables para alguna gente. Si hiciéramos un comercial en busca de talentos para el crimen organizado, más o menos el anuncio diría que se busca personal joven, con poca o nula formación, disponibilidad horaria y altos incentivos salariales. Además, una probabilidad muy alta de tener ascenso en la empresa”

“Con este perfil usted encuentra que los hombres jóvenes de las comunidades con mayores desventajas de nuestro país son los que se están uniendo a estas organizaciones, son los que están matando y son los que están muriendo en medio de la guerra entre grupos por el mercado” comentó Campos.

Entretanto, el sociólogo criminal, Roberto Salas, considera que si bien la situación económica es un factor importante que lleva a la vulnerabilidad, involucrarse en el crimen tiene más que ver con las facilidades de acceso a una banda criminal.

“El factor económico es importante. Sí, sí es importante. Nosotros, los seres humanos, necesitamos satisfacer nuestras necesidades. Y si digamos que aprendí el crimen o yo tengo amigos, tengo personas a las cuales yo puedo acceder para poder incluirme en una banda, porque yo tengo una familia, porque yo tengo una mamá enferma, porque yo tengo un hermano que tiene necesidades y ya tengo los contactos -personas a mi alrededor- va a ser más fácil para mí, ¿verdad? Entonces, no necesariamente es la parte económica, sino la parte de acceso. Yo en este momento me quedo sin trabajo, yo no conozco a nadie en el crimen organizado” comentó Salas.

Los dos especialistas consultados concuerdan en que, la incursión del crimen organizado en los barrios les ha permitido no solo el control de los mercados internos, sino también entrar en una dinámica de reclutamiento con las poblaciones más vulnerables.

Campos explicó que, hay casos de personas que se unen a grupos simplemente para resolver carencias tan básicas como la comida, a pesar de que saben que la esperanza de vida en el negocio es limitada.

“Y a ver: en investigaciones que han hecho exestudiantes, ya ahora personas graduadas acá de la carrera de criminología en la UNED, han encontrado que muchos de estos jóvenes se llegan a vincular por temas como comida, así de sencillo. Hay casos registrados mediante los relatos de su historia de vida, en donde simplemente porque una señora les daba comida, fue que se vincularon a ese espacio y luego, pues les ofrecieron empezar a hacer algunos trabajos y ahí fueron ascendiendo, Entonces esto lo que nos dice es que el crimen organizado sí les da una esperanza de vida muy corta, pero les resuelve las carencias que han tenido durante el resto de su existencia” relató Campos.

Reclutamiento desde la niñez

Rodrigo Campos aseguró que, hay casos de niños que, entre los 10 y 15 años, empiezan a involucrarse en bandas criminales en puestos menores y desde ahí van escalando.

 “Algunos de ellos se terminan vinculando a los 11, 12 años.  Primero en actividades muy sencillas, como ser campana, estar ahí avisando si alguien viene o llevando, buscando nuevos clientes dentro de la misma comunidad escolar, que esto es un problema serio y muy difícil de atacar, identificando dentro de la escuela quién puede ser un nuevo cliente, quién puede también ser un nuevo colaborador, quién en la casa tiene situaciones difíciles que le pueden ofrecer unas mejores oportunidades en el crimen. Quienes tienen las habilidades para poder, por ejemplo, manejar moto, ya a esa edad empiezan a experimentar” advirtió Campos.

Por su parte, Salas contó que, a esas edades, también empiezan a ver a los policías como enemigos, porque a lo mejor en algún momento los han visto en trabajos de represión de delitos y entienden que ellos son los “malos”.

“Desde pequeños ya empiezan a ver al policía, que es el ente más presente de control social en las comunidades, como un enemigo. ¿Por qué? Porque detuvo al hermano, porque el papá hizo violencia doméstica, lo sacaron de la casa. Entonces ellos empiezan a ver desde muy jóvenes que hay un enemigo, ¿verdad?, hay un enemigo comunitario, que lo reprime” señaló Salas