Estudiantes de secundaria registran niveles de aprendizaje de primaria
El Programa Estado de la Nación (PEN) presentó los resultados de su investigación sobre la situación actual de la educación nacional, en el que concluyó que Costa Rica perdió diez años de avances en materia educativa.
El informe Estado de la Educación 2025 argumenta que la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, sumada a la falta de medidas correctivas eficaces, generó un retroceso sustancial en los aprendizajes de lectura, matemáticas y ciencias.
Los resultados son tan alarmantes que hay graduados de secundaria con habilidades en lectura y matemáticas equivalentes a las de un estudiante de tercer grado de escuela; es decir, de unos 10 años de edad.
Entre las precisiones se subraya que los resultados de las pruebas nacionales e internacionales que se aplicaron el año anterior confirmaron este estancamiento, el cual ha generado un deterioro significativo que se refleja incluso en los niveles universitarios.
Según los investigadores del PEN, las malas decisiones gubernamentales llevaron a tratar la educación como una variable de ajuste fiscal. Esta estrategia provocó la caída más grande de los últimos cuarenta años en la inversión educativa , debilitando los programas de equidad y la inversión en bienes de capital.
Añadieron que, estas determinaciones redujeron las oportunidades educativas de los estudiantes más vulnerables, afectaron los ambientes de aprendizaje y las condiciones necesarias para aplicar con éxito los programas de estudio vigentes en las aulas.
Adicionalmente, el PEN señaló que la situación se agravó aún más por las acciones de la exministra de Educación, Anna Katharina Müller, debido a la ausencia de un planteamiento formal de política educativa en los primeros tres años de la presente administración, lo que impidió articular una respuesta coherente frente al estrujamiento fiscal.
Estas deficiencias se acentúan en poblaciones vulnerables, especialmente estudiantes de zonas rurales, comunidades indígenas y aquellos provenientes de hogares de menores ingresos. Esto genera un círculo de desigualdad que se profundiza con cada año que pasa sin reformas estructurales.
El informe revela un encadenamiento de malas decisiones políticas recientes que han vulnerado logros históricos de la educación, agudizando los problemas no resueltos e impactando negativamente los aprendizajes del estudiantado.
Para el Programa, estas decisiones no solo impiden superar la crisis educativa, sino que también debilitan avances históricos al incumplir la asignación constitucional del 8% del PIB para educación.
Estas medidas provocan: debilitamiento de los programas orientados a la equidad, ausencia de políticas educativas claras para orientar al Ministerio de Educación Pública (MEP), falta de continuidad en los programas de estudio y en la renovación de la calidad técnica, promoción de estudiantes sin aprendizajes debidamente certificados, y debilitamiento de la fiscalización estatal de las universidades privadas.
El PEN advierte, además, que Costa Rica encabezó la lista de las naciones con mayor retroceso educativo. Los datos confirman una pérdida sostenida de aprendizajes en el país, ya evidenciada en informes anteriores.
En 2022, los puntajes en lectura y matemáticas alcanzaron sus cifras más bajas desde 2009, año en que el país ingresó a la evaluación internacional PISA. Lo que en su momento representó una oportunidad de mejora, hoy se ha convertido en una meta cada vez más distante y difícil de alcanzar, apuntan los investigadores
Durante más de una década, el país ha experimentado un retroceso sostenido en las tres competencias evaluadas (lectora, científica y matemática), lo que amplió la brecha con otros países de la OCDE y redujo su liderazgo regional.
En 2009, Costa Rica figuraba entre los países latinoamericanos con mejor rendimiento, con puntajes promedio muy cercanos a los de Chile. Sin embargo, la trayectoria posterior muestra un estancamiento seguido de un deterioro persistente. Para 2022, el país se acercó al desempeño de naciones históricamente más rezagadas, como Perú.
El Programa Estado de la Nación concluye que es impostergable salir de esta época de retrocesos educativos. La manera en que se enfrente esta situación será decisiva para el futuro del país. El imperativo actual, señalan, es reconstruir la educación con acciones claras y precisas, bajo la guía del conocimiento especializado y con plena apertura al escrutinio público.