Entre los estudiantes de colegios se registró una caída en las tasas de aprobación, pasando del 75,5%, en 2021, al 71,5%, en 2023, según un Informe de Auditoría sobre la Eficiencia y Eficacia del Servicio de Educación Secundaria Académica Diurna 2024.
Además, los datos establecen que muchos jóvenes que ingresan hoy a las universidades, en realidad muestran niveles de conocimiento correspondiente a estudiantes de noveno año.
Se trata de un estudio del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE), de la Universidad Nacional (UNA), que refleja deficiencias estructurales ignoradas por años y que afectan directamente la calidad de la educación secundaria.
Estos resultados se dan mientras el Ministerio de Educación Pública (MEP) no ha logrado clarificar qué medidas se van a aplicar para mejorar la educación, y el programa estrella de la exministra Anna Katharina Müller, "La Ruta de la Educación", nunca fue plasmado en papel.
De hecho, en palabras de ella misma, el pasado 5 de mayo, durante una manifestación a las afueras de la Asamblea Legislativa, "la ruta sí existe, pero no me dio la gana publicarla para que ellos (refiriéndose a los diputados) la despedazaran".
Susana Jiménez, vicedecana del CIDE, explicó que esta problemática ha sido analizada desde tres perspectivas: en primer lugar, la investigación misma; en segundo lugar, desde la extensión y, en tercer lugar, desde la docencia a nivel universitario.
En el campo de la investigación se están realizando estudios de campo, tanto en primaria como en secundaria, que tienen que ver con ciertas capacidades que el estudiantado debe ir desarrollando.
Jiménez puso como ejemplo una investigación del Instituto de Estudios Interdisciplinarios en Niñez y Adolescencia, respecto a la comprensión lectora del estudiantado que estaba ingresando a la universidad.
Explicó que el muestreo que se realizó fue para ver las capacidades de los estudiantes, mediante un instrumento estandarizado a nivel internacional. Allí se reflejó que muchos vienen con capacidades como si estuvieran aproximadamente en noveno año de colegio, cuando ya están a nivel de universidad.
El informe revela una grave crisis en el sistema de educación secundaria en Costa Rica, que requiere una intervención inmediata para evitar mayores desigualdades y garantizar el futuro académico de miles de estudiantes.
Para Jiménez, los problemas identificados que se destacan, son las desigualdades en el acceso a recursos educativos, que impactan principalmente a los estudiantes de liceos rurales y en condiciones socioeconómicas desfavorecidas.
También, la falta de inversión en infraestructura escolar y tecnología educativa, junto con una escasa capacitación docente.
De hecho, la capacitación impartida por el MEP a los docentes de estas modalidades (colegios académicos y liceos rurales), es poca y de utilidad limitada. Un 57,05% de los 1.041 docentes consultados dijo haber recibido menos de 10 horas de capacitación por año en el período 2021-2023, y un 27,4% dijo no haber recibido ninguna capacitación en ese periodo.
En relación con la utilidad de la capacitación recibida el 59,4% dijo estar en desacuerdo con la afirmación de que la capacitación recibida en los últimos tres años ha permitido ejecutar de mejor manera la mediación pedagógica tanto en lo académico como para el desarrollo de habilidades blandas en los estudiantes.
Además, la cantidad de horas de capacitación impartidas por el Instituto de Desarrollo Profesional es recibida de forma desigual entre las modalidades objeto del alcance, ya que en promedio la educación académica recibe 17,9 horas y la rural 20,8.
Ante esta problemática, Jiménez agrega que en la Universidad Nacional decidieron adoptar medidas estratégicas, como reformar el currículo para integrar habilidades técnicas y competencias críticas que fomenten el pensamiento analítico.
Pero, considera que también tiene que poner de su parte el Ministerio para aumentar la inversión en infraestructura y tecnología educativa, especialmente en las zonas rurales.
Y, adicionalmente, mejorar la capacitación continua de los docentes para asegurar su preparación frente a los retos educativos actuales.
Otras medidas son fomentar la participación de las comunidades en el proceso educativo y asegurar recursos adicionales para estudiantes en situación vulnerable.
El CIDE recalca que, sin una intervención estructural y sostenida, la brecha de desigualdad en el acceso a una educación de calidad se ampliará, lo que a largo plazo afectará la cohesión social y el desarrollo económico del país.
“La necesidad de transformar el sistema educativo es urgente para asegurar que todos los estudiantes, sin importar su origen o ubicación, tengan las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo”, acotó Susana Jiménez.