Crimen organizado avanza en el país más allá del narcotráfico
Por muchos años, se pensó que el crimen organizado sólo era un asunto relacionado con el narcotráfico, pero conforme fue pasando el tiempo ha ido adoptando otros matices y negocios.
Si bien es cierto que el crimen organizado por narcotráfico es el que tiene un mayor peso, no es el único que se da. Hay otros grupos que incurren en prácticas delictivas como la trata de personas, el tráfico de armas y los préstamos “gota a gota”.
Así lo señaló la investigadora del Estado de la Nación 2024, Evelyn Villarreal, quien enfatizó que el país enfrenta un desafío multicausal.
“(…) por tanto, las medidas deben balancear, por un lado, la perspectiva preventiva a largo plazo, que es abordar las desigualdades sociales, pues la creciente violencia homicida en Costa Rica es más intensa en las zonas de alto rezago social- Por otro lado, las estrategias policiales y de inteligencia para enfrentar los factores de inseguridad internacionales”, explicó Villarreal.
Lo cierto del caso es que la delincuencia organizada ha ido ganando terreno con el pasar de los años, al punto que los homicidios relacionados con ésta pasaron del 2% en el 2010 al 71% de los casos en el 2023.
Villarreal adujo que la delincuencia organizada es un fenómeno que surge por deficiencias en las condiciones sociales, económicas, debilidad de las fuerzas policiales y de las políticas públicas, y situaciones demográficas. Estos generan una “suerte de caldo de cultivo” para el crimen organizado en lo referente a la violencia homicida.
Aspectos facilitadores
Villarreal centró su análisis en “los facilitadores” que son los factores que tienen que ver con el desarrollo del crimen organizado y la “geopolítica del narcotráfico”.
“Costa Rica es una zona de tránsito de droga y también es actor parte de una dinámica global de criminalidad”, externó Villarreal.
Ahondó que una de las manifestaciones de la criminalidad global organizada es la “legitimización” o “blanqueo de capitales”, que crece de manera importante, y es un indicador “de que esta criminalidad es cada vez más compleja y tiene raíces más profundas en nuestro país”.
No existe un registro oficial sobre la cantidad de dinero que se lava en el país. Villarreal sostuvo que se analizan algunos indicadores, como por ejemplo las llamadas “operaciones financieras sospechosas” que reporta el sistema financiero al Instituto Costarricense contra las Drogas (ICD).
“Lo que vemos es que están creciendo de manera muy importante las alertas que da el sistema financiero de actividades sospechosas alcanzaron un récord en el 2022, de 717 alertas sospechosas de lavado de capitales, de los cuales se transfirieron al Ministerio Público, cuando hubo suficiente prueba alrededor de 273 casos”, afirmó Villarreal.
Apuntó que otra de las manifestaciones del crimen organizado es el crecimiento de las bandas locales, de las cuales no hay un registro real de la cantidad existente en el país.
Denotó que si se uniera el número de bandas narcotraficantes locales desarticuladas por la Policía de Control de Drogas (PCD), desde el 2010 al 2024, ascendería a más de 1.800 grupos.
Denotó que las narco familias se han ido transformando de organizaciones que se dedicaban a otras actividades ilícitas (por ejemplo, en Guanacaste algunas vendían guaro de contrabando o vino de coyol), a actores clave en el control del territorio por el narcomenudeo.
Otro factor que influye en la violencia entre las organizaciones criminales, sumó Villarreal, es la coexistencia de carteles colombianos y mexicanos en el país.
“El conflicto entre las narco familias, grupos locales emergentes y carteles transnacionales crea una red criminal compleja y con acceso a importantes recursos, que dificulta a las autoridades lograr un control efectivo sobre la violencia homicida vinculada con el narco”, comenta la investigadora.
"Sin embargo, el narcotráfico no es la única actividad ilícita que realizan estas bandas”, expuso la investigadora.