Mayor cantidad de materias no es sinónimo de Calidad en educación
Una mayor cantidad de materias no es sinónimo de una educación de calidad, por lo que el análisis sobre la realidad del sistema educativo debe ir mucho más allá.
Al menos así coinciden en plantearlo la decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR), Gabriela Valverde, y la coordinadora de Educación General Básica de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Karen Palma.
La discusión quedó abierta luego que tanto en el informe del Programa Estado de la Nación (PEN) 2024 como en el Índice de Competitividad Nacional (ICN) 2024 se advirtiera que uno de los grandes problemas de la educación costarricense es la falta del currículo completo.
Precisamente, el ICN destacó que solamente un 17 por ciento de los centros educativos estatales de primero y segundo ciclo ofrecen a sus estudiantes el currículo completo según lo estableció el Consejo Superior de Educación (CSE).
Entretanto, el Estado de la Nación planteó la necesidad de ampliar la red de centros educativos públicos que ofrecen a los estudiantes las asignaturas completas.
Para sus investigadores, este es uno de los temas inaplazables para un país que busca mejorar la calidad educativa, disminuir las asimetrías en la oferta para las edades iniciales y construir bases sólidas en los aprendizajes para que los estudiantes puedan atender los desafíos que plantean los ciclos posteriores.
Palma cuestionó el término “currículo completo”. ¿Qué palabras hay detrás de ese término? Entonces, eh si de si detrás de la palabra currículum completo estamos escondiendo la palabra calidad y en ese montón de asignaturas, ¿verdad? No significa que eso sea calidad.
Considera también que seguir pensando, que entre más asignaturas reciban los estudiantes, mejor será su proceso de aprendizaje, es todavía una visión, yo diría que reduccionista de la educación.
Experiencias positivas
Para Gabriela Valverde, no es necesariamente toda esa cantidad de asignaturas lo que puede incidir en la calidad formativa.
Según Valverde hay instituciones con buenas experiencias en donde no se imparten tantas asignaturas, pero los procesos de mediación pedagógica son de calidad.
Aquí también la decana de la UCR se preguntó "¿Qué es lo importante?", para responder: "es que el proceso de construcción de los aprendizajes se haga desde perspectivas constructivistas".
El Estado de la Nación señaló que, desde el 2006, el Ministerio de Educación Pública (MEP) y el CSE impulsaron una reforma curricular que tuvo entre sus objetivos principales robustecer la formación integral de los estudiantes mediante el equilibrio entre la formación académica, la técnica-profesional y la humana integral.
En esa ocasión acordaron extender el currículo completo a la totalidad de las escuelas del país, lo cual hasta la fecha ha sido insuficiente a la luz del plazo de diez años que estableció el Consejo en 1997 para extenderlo.
Un año antes, en 2023, la reforma curricular se consolidó como política de Estado en el Plan Nacional de Desarrollo de la Administración del presidente Carlos Alvarado Quesada (2018-2022), con la idea de alcanzar un 33% escuelas en modalidad de horario regular.
Según el PEN este proceso de expansión y la meta no se ha cumplieron. Y además, a causa de la pandemia por el COVID-19 se frenó aún más el desarrollo. Para el 2022, la proporción de centros educativos con currículo completo fue apenas del 8,6% (317 escuelas); es decir, 81 escuelas más que en 2018.
Otros factores que explican el incumplimiento son la infraestructura, la ubicación geográfica, el tamaño de la matrícula, la falta de docentes en las materias especiales o la disponibilidad horaria.
Debido a ello, los estudiantes asisten a centros educativos que trabajan con jornadas inferiores a la establecida por el CSE.
De acuerdo con Palma, hay que tomar en cuenta la experiencia en países con mayor desarrollo en educación como los asiáticos o europeos, pues operan bajo tendencias bastante innovadoras.
Otros factores importantes
Fue clara en el sentido de que ahora ya no solo hay que pensar en eventuales consecuencias por la ausencia del currículum completo. También tenemos que hablar de las consecuencias de tener docentes cansados, agobiados, ¿verdad?", dijo.
El PEN 2024 señala que la reforma a los programas de las materias básicas y técnicas buscaba promover habilidades clave del siglo XXI como la resolución de problemas, comprensión lectora y la comunicación, la indagación científica y el trabajo colaborativo.
Respecto de este punto Valverde argumenta que "por eso hablamos de la calidad, en lugar de la cantidad. Si esa calidad del proceso de formación se hace de manera que los estudiantes puedan experimentar, y puedan hacer más concreto todo el proceso, pues va a ser más significativo".
Y concluye que entonces, "hablamos de ese aprendizaje significativo cuando usted puede encontrarle sentido y utilidad a lo que está aprendiendo. No solamente en términos de conocimiento, sino en términos de las habilidades. Y por eso hablábamos de la habilidad de la competencia lectora, las habilidades matemáticas”.
Por ese motivo tanto en la UCR como en la UNED tienen claro que se debe transitar hacia una perspectiva en donde los conocimientos no sean lo único importante, sino más bien desde la perspectiva del desarrollo de competencias, de habilidades que les permitan a los estudiantes aprender por sí solos.