Señaló José Antonio Lozano

Desde las aulas se debe poner atención a las relaciones entre los estudiantes

Consideró que, desde la formación de los docentes se puede dar herramientas a los futuros profesores para confrontar la violencia en las aulas
Según indicó el ministro de Hacienda, Nogui Acosta el girar el 8% del PIB a la Educación es "imposible".
photo_camera Población estudiantil es vulnerable al odio y violencia.

El presidente del Instituto de Empresas de México, (Ipade), José Antonio Lozano, explicó que, vivimos una época en la que por diversos factores el odio y la violencia han ido en aumento, siendo los jóvenes una de las poblaciones más vulnerables.

Por esta razón, desde las aulas se debe combatir para frenarlo, con acciones que ayuden a comprender las realidades que atraviesan los estudiantes.

De acuerdo con Lozano, son ocho factores que han llevado a un aumento en el nivel de odio hasta casi generalizarlo:

  1. Pasar de globalización a fragmentación del mundo.
  2. La decepción que ha incrementado el pensamiento antisistema
  3. Venir de momentos de prosperidad económica y que se apaguen los motores de crecimiento.
  4. Incertidumbre, que termina transformándose en actitudes violentas
  5. Caída de la demografía
  6. Caída de la espiritualidad
  7. Crisis de identidad en la población por uso excesivo de pantallas y redes sociales
  8. Perdida del sentido, se pierde el propósito, se expone a la vulnerabilidad

Recalcó que estos factores han detonado en una ola de violencia, que en los jóvenes se ha traducido en un aumento del ciberbullying, por encima de cualquier otro tipo de acoso.

“Cuidamos que los niños no estén en la calle, que estén protegidos, pero les dejamos abierto el internet, que es mucho más peligroso. Yo creo que hay tres aspectos que están siendo venenosos: la apertura de las redes sociales de manera indiscriminada, que llega a niveles inimaginables, los videojuegos violentos y el lenguaje político altamente irresponsable” declaró Lozano.

Agregó que, en el tercer punto, si bien los discursos políticos que son populistas generan a muchos políticos una rentabilidad electoral, dejan tras de sí sociedades quebradas, al establecer que los rivales son los malos.

Ante escenarios en que convergen estos factores y en los más jóvenes están expuestos a lo que, Lozano describió, como una pandemia de odio, los centros educativos deben acompañar al estudiante y darle las herramientas.

“Tradicionalmente, la educación que hemos llevado en América Latina se ha enfocado en transmitir el conocimiento. El profesor enseña matemáticas a los alumnos, biología o historia, es unidireccional. Lo que no hemos cubierto es que, esos alumnos se convierten en una comunidad, conviven en el aula, en los recreos y conviven después del horario de clases. Desde los colegios no le ponemos atención a cómo sé den las relaciones entre ellos”

“Si desde los colegios pusiéramos atención en comprender que más del 70% de lo que se aprende dentro de un colegio se aprende fuera del aula, se aprende con la convivencia con los demás, que son los que me enseñan a entender quién soy. Me enseñan el lenguaje, que utilizo todos los días, y me enseñan cómo relacionarme. Sí, eso lo pudiéramos dirigir, si pudiéramos crear grupos en los cuales ayudáramos a tener una mejor convivencia y apoyar la cultura de la paz...” reflexionó Lozano.

Añadió que, de manera urgente, con procesos de diálogo y estableciendo una materia en la que se apoyen procesos de perdón, así como para apoyar la paz en las aulas, se puede avanzar.

Los docentes

El papel de los docentes en su puesta en marcha es fundamental para implementar grupos y apoyo a los estudiantes. No obstante, sostiene que se deben implementar herramientas en la formación de los maestros.

“La formación docente se ha dedicado a transmitir técnicas de aprendizaje, pero, hoy estamos olvidando, y ahí hay que ayudar mucho a los docentes, a entender emocionalmente a los alumnos. Comprender lo que significa la educación de la inteligencia emocional; eso significa la escucha activa. No solamente tener la relación en el aula, sino hablar con los alumnos, comprender lo que están sintiendo” indicó.

Comentó que, esto se vuelve fundamental en los centros educativos, ya que los maestros no se están dando cuenta de lo que pasa con los alumnos.

Lozano se refirió a casos en los que, alumnos llegan a tener conductas violentas o el caso específico de algunos estudiantes del Liceo Castro Madriz que se tomaron una fotografía con un arma de fuego.

“Una persona que ha llegado a ese nivel a una edad tan joven tiene que llevar un tratamiento especial, no se le puede simplemente dar una corrección y dejar que continúe en el colegio. Hay que hacer una estrategia de encapsulamiento, ver que no le haga daño a otros y ver qué está pasando en la cabeza de ese muchacho y hay que trabajar para ayudarle a cambiar antes de que pasen más años” aseveró.

Lozano concluyó que, no es un tema de echarlos del centro educativo sino de rescatarlos al evitar que hagan daño y apoyar su reconstrucción personal.